El pasado 11 de febrero, el papa Benedicto XVI anunciaba su dimisión como representante de la Santa Sede y de la religión católica. Vencido, según él mismo afirmó, por la salud y la edad, el pontífice concluirá con sus labores eclesiásticas como papa el próximo 28 de febrero. De esta manera, tras su dimisión oficial, se trasladará a un convento de clausura, a vivir una vida de oración.
Joseph Ratzinger, aclamado por muchos y criticado por otros, se caracteriza por haber sido una de las manos derechas del fallecido papa Juan Pablo II, uno de los más queridos en el mundo, y por haber realizado su papado con un tono mucho más conservador que el pontífice anterior.
Andrea Abásolo & Miriam Cos


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